
Mi abuela, la madre de mi padre, fue una persona maravillosa. Ella vivía en Port Jervis, Nueva York—un pueblo muy pequeño y típica. Allí, ella tenía su jardín de vegitables, un río con los patos, y su animal favorito, los conejos. Ella les encantía todos de estos cosas. Pero, la única cosa que ella le gusta más de los animales y los vegitables, es la primavera. Es un tiempo del año con mucha vida en todos aspectos. La familia y el mundo está feliz y bonita.
Ella amó mi abuelo mucho, pero támbien, ella ámo todo la gente en su familia—mi padre, mi tía, y las familias de ellos, ¡como yo! Ella fue muy generosa, y hacía cosas para nosotros, no para ella inividualmente.
Mi abuela fue bonita. Siempre tenía una sonrisa en su cara que yo amó. Ella siempre ayudía sus amigos y familia. Ella amó la vida, y el mundo. No era fácil a hacer ella enfadado y (en mi caso) ella nunca fue antipático.
Le echo de menos mi abuela mucho y durante todos las primaveras, pienso de ella y su sonrisa.

